Mostrando entradas con la etiqueta María Gutiérrez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta María Gutiérrez. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de septiembre de 2016

La espera

Autora: María Gutiérrez
 
Se lo dijo varias veces, ella sonreía, aunque seguramente pensaba que él tenía razón y que no pretendía hacerle sufrir innecesariamente. A sus veinte años, Manuel era ya tremendamente sensato. Necesitaba cambiar de vida, dejar de sentirse atado a unas tierras que ya no producían lo necesario y a las que llevaban atados varias generaciones.

María solía contestarle que esperara un poco y tuviera  paciencia que todo esto podía ser pasajero y pronto podría mejorar la situación. No cesaban de llegar noticias sobre la emigración de españoles desde distintos puntos de la geografía española hacia Cuba. En esta isla se daban las condiciones idóneas para el cultivo del mejor tabaco del mundo. Necesitaban mano de obra de agricultores que aportaran su experiencia. Los cubanos no piden muchos requisitos, que sean preferentemente varones entre 18 y 40 años y sobre todo que estén sanos. Era el boom del momento.

Una mañana del 15 de Febrero de 1900, partió Manuel  desde el puerto de Tenerife en un barco de vapor, dispuesto a cruzar el Atlántico y cumplir su sueño de hacer “Las Américas” con rumbo a La Habana en busca de fortuna. Envueltos en lágrimas se despiden Manuel y María. Él le promete  que pronto volverá y ella ahogada en llanto, que siempre lo esperará´

Durante unos años, no paran de cruzarse cartas de amor llenas de sueños y promesas. María las va guardando como el mejor de los tesoros ya que es todo lo que le queda de él, junto a una foto en blanco y negro que él le dedicó.

Cuando se es joven, eres tan impaciente, que cada día, cada minuto que pasas  sin estar al lado de tu amor, se te hace insoportable y eterno, pudiendo llegar a considerarlo como una auténtica tragedia. Ella se pregunta  continuamente: ¿Cuándo volverá  Manuel? ¿Serían falsas las promesas  y solo era teatro, en su papel más hipócrita?

Con frecuencia, María acude a casa de Juana la hermana que ya solo le queda a Manuel. Esta no deja de ofrecerle  muestras de cariño y acogimiento, pero también la anima  para que ella  siga su camino. Le quiere dar a entender que no se haga demasiadas ilusiones esperando a que Manuel regrese, que deje ya un poco de lado el pasado y comience a vivir la vida. Ella no hace mucho caso y sigue alimentándose de recuerdos, acabando siempre  desesperada  y hundida.

Cuantas veces  se ha sentido convertida en dulce abuela, rodeada de sus nietos aunque nunca  ha llegado a ser madre. Necesita  reanimar su corazón destrozado y casi consumido. A pesar de todo, sigue soñando vestirse de blanco azahar…

No está dispuesta a tirar la toalla, continua  amando la vida  aunque la plenitud  ha quedado  bastante atrás y ella lo sabe de sobra. Nota como su cuerpo se va desquebrajando, derrumbando poco a poco. Para consolarse piensa, que el destino ha influido bastante  en todo lo que está ocurriendo, en lo bueno y en lo malo y esto la tranquiliza un poco. Piensa a veces  que la vida le ha escupido, le ha dado  un poco de lado.

Ese viaje que Manuel hizo a La Habana en plena juventud, prometiéndole que muy pronto volvería,  ¡Que lejos se está quedando!! Se está  convirtiendo en cenizas… Su cabello se ha tornado  en gris, tirando a blanco. Se mira al espejo y retoca su pintura apagada y marchita, sacando una sonrisa al pensar que Manuel  pudiera volver de repente.

Cada día va a la playa, pasando horas y horas, mirando a la lejanía, no se cansa de esperar por su en algún momento  el mar le devuelve a su amor en un barco de vapor. Para ella  no hay noche ni día. ¡Cuántas  lágrimas lleva derramadas!

Uno de los días que  acudió a visitar a su cuñada Juana, esta tuvo que ausentarse un breve tiempo de la casa. Mientras, María aprovechó el rato viendo fotos  de la familia, encontrándose con algo que la hizo palidecer. Al volver  Juana  no encontró  a María en la casa, no le dio  mayor importancia, simplemente pensó  que se habría cansado de esperar aunque se había ausentado un breve espacio  de tiempo.

No podía ni imaginar la última  noticia  que le llegaría. María había sido encontrada muerta en la playa. A  su lado había un sobre con matasellos cubano. Dentro se encontraba una página  de un diario de Cuba de hacía 39 años en la que informaba que Manuel  había sido encontrado muerto en la playa, víctima de un robo.

Entre sus pertenencias, encontraron un billete con destino  a España.

 ¡¡Al fin estaban juntos!!

lunes, 30 de marzo de 2015

El encuentro

Autora: María Gutiérrez


Luisi había pasado las largas horas de espera hasta que llegara la tan esperada visita, dando los últimos retoques a las habitaciones, comprobando que todo estaba a punto. Las camas vestidas con sábanas impecables y confortables edredones de auténticas plumas, lo que se llama un nórdico en toda regla. El baño inmaculado y adornado con el mejor juego de toallas que siempre guardaba para estas ocasiones.

Hacía tiempo que no se había sentido tan fuerte y animada debido a la llamada de unos familiares que volverían a encontrarse después de más de treinta años. Solían comunicarse con largas conversaciones a través del teléfono pero la ilusión de volver a verse en persona, estaba por encima de todo.

Su casa estaba a las afueras de la ciudad, formando parte de una urbanización de casas sencillas rodeadas de un hermoso jardín. En la parte de abajo había una gran habitación que daba sentido al mayor confort de la casa ya que se componía de cocina-comedor con despensa incluida, la cual ayudaba bastante a dar la sensación de encontrarse cada cosa en su sitio. Los muebles como no podía ser de otra forma, eran rústicos con cómodos sillones y sofás. También se disfrutaba de la chimenea en los días más fríos. Era sin lugar a dudas el lugar más acogedor de la casa.

Llegó el día tan esperado. Había estado lloviendo casi toda la mañana aunque al llegar la tarde el cielo se había despejado bastante el ambiente se notaba un poco húmedo y frio que colaboraba a estar bien reguardados en el interior de la casa. Antes de que cayera la noche, se oyó el coche que paraba en la puerta. El corazón se le disparó al oír la insistencia del claxon que confirmaba que eran ellos que por fin habían llegado a su destino

Luisi que no podía andar de prisa debido a sus problemas de artrosis, en esta ocasión llegó a la puerta en un segundo encontrándose con los cansados viajeros que iban saliendo del impecable BMW que aunque disponía de todas las comodidades, el viaje había sido muy largo y se les notaba el cansancio acumulado por tantos kilómetros. Quien más le llamó la atención fue el aspecto que presentaba su prima Marta que aunque se mantenía muy esbelta, su rostro sí que acusaba el paso de los años.

Había preparado una exquisita merienda cena para dar la bienvenida a su querida familia.

miércoles, 28 de enero de 2015

Llega al alma

Autora: María Gutiérrez

Cantar es lo que María sabe hacer mejor desde muy niña y lo hace con tanto sentimiento, que todo lo que sale de su garganta lo convierte en arte puro. Posee un talento innato que roza la perfección, tiene duende que le sale desde la raíz del alma por todos los poros de su cuerpo, sabiendo conectar con el público, de una forma muy intima, despertando las emociones más ocultas.

Los temas de desamor son su fuerte, parece que habla de sus propias derrotas. Lo hace con tanto embrujo y sentimiento, que uno acaba imaginándose en la misma situación, compartiendo la pasión que ella vuelca a través del desgarro de su voz. Parecen vivencias reales que alguna vez en la vida cualquier persona ha podido sufrir.

Esa magia no ha pasado desapercibida como viento del invierno por el mundo de la música, tanto es así que ya ha sacado su primer disco. Con tan solo 18 años le queda mucho por delante porque a esa edad la vida se guarda muchas cosas por enseñar. Por mucho tiempo tiene que seguir interpretando lo que mejor sabe hacer la copla, erizándonos la piel y humedeciéndonos los ojos con esa sensibilidad como solo ella sabe hacer con esa voz inigualable. Posee el don de llegar al alma con solo una mirada, levantando pasiones con su finura y delicadeza.

A su corta edad ya le llaman "La Dama de la Copla" por ese derroche de arte y duende, siendo un verdadero placer poderla ver y oír  a la vez.


martes, 13 de enero de 2015

El mar

Autora: María Gutiérrez

El mar es como la amistad, se ve el principio pero no el final. Nos abraza de norte a sur y  de este a oeste. Tiene día y noche, calma y bravura, brisa y tempestad, agresividad y acogimiento…

Los pescadores lo saben muy bien que a diario salen a la mar para ganarse el pan a bordo de sus embarcaciones exponiéndose a muchas calamidades para conseguir una buena jornada de pesca desafiando incluso las inclemencias del mal tiempo.

Otras veces emprenden una aventura que puede durar meses e incluso años viéndose obligados a estar alejados de la familia y de su tierra. Es de verdad de los trabajos más duros y arriesgados el encontrarse en alta mar pescando, teniendo que vencer tempestades y temperaturas extremas, zarpando de puerto en puerto. También van con la ilusión de encontrar alguna sirenita que les ayude a alegrar un poco sus vidas…

Desde los tiempos más remotos el mar ha impuesto temor y atracción, pero el espíritu aventurero del hombre fue venciendo todos los obstáculos posibles, no faltando nunca navegantes dispuestos a conquistar otros mundos a través del mar como Cristóbal Colón, Juan Sebastián Elcano, Magallanes…

El mar tiene su patrona la Virgen del Carmen, siendo para los pescadores su más fiel protectora llamándola ´La estrella de los mares´. En la época estival hay infinidad de personas que les encanta pasar las vacaciones junto al mar. Todo depende del bolsillo de cada uno. Hay quién elige hacer un crucero con la ventaja que pueden conocer distintas ciudades en un solo viaje. Otros, los menos disponen de yate para disfrutar a lo grande del mar…

viernes, 31 de octubre de 2014

Los consejos de mi abuela

Autora: María Gutiérrez


La cara es el espejo del alma, suele decir mi abuela.
Desde que tengo uso de razón siempre me está repitiendo que use el sentido común, llevando una buena vida dejando a un lado el estrés y los excesos. Procura verte guapa y encontraras la fuerza necesaria para cuidar tu alimentación, sin olvidarte de hacer ejercicio y seguro que te verás mucho mejor por dentro y por fuera. Casi siempre sigo sus consejos compaginando mi horario de trabajo con todo tipo de deporte que está a mi alcance. Me encanta correr, montar en bicicleta, jugar al tenis, nadar, etc…Así es como desconecto de mis obligaciones sedentarias y poder estirar los músculos al aire libre disfrutando de la naturaleza.
Ella me dice que en su época no se usaba tanto la palabra ejercicio como hoy en día, no era necesario ya que las personas estaban continuamente en movimiento. El simple hecho de desenvolverse en su vida cotidiana, los tenía más que ocupados.
Volviendo a sus consejos no deja de repetirme que no me olvide de cuidar mi alimentación y que disfrute con ella, viéndola como uno de los grandes placeres de la vida, desde un buen desayuno bien completo que me aportara la energía necesaria para afrontar mejor la jornada laboral hasta completar el menú completo del día. No se cansa de recordarme que coma sin prisa y así comeré hasta menos, además me dice que le haré un gran favor a mis dientes al dejarlos realizar el trabajo para el que fueron destinados. Suele comentar, que antes no había tanta variedad en donde elegir y todo se saboreaba mucho más.
Ahora vivimos otros tiempos en donde hay muchos más alimentos para consumir tanto en el mercado como en la nevera…Se come de forma más rápida y compulsiva.
Hay que saber retirarse a tiempo de la mesa, siendo la mayoría de las veces un serio desafío.

martes, 29 de abril de 2014

Tras la puerta

Autora: María Gutiérrez

El no dejaba de insistir y de decirme que cuando iba a ver cómo había quedado la obra del patio, pero yo me lo tomaba con calma, sin prisa, demostrando al parecer no tener demasiado interés en comprobar el resultado obtenido. Cuando al fin me decidí, creí morir de emoción al encontrarme tras la puerta aquel jardín repleto de flores de todos los colores y estilos, tan bonitas y delicadas como las de cerezo, los rosales, claveles. Quedé tan embelesada, que aún continuo así. Fue en plena primavera.

domingo, 23 de marzo de 2014

La granjera

Autora: María Gutiérrez

Me llamo Nora y soy una granjera de los pies a la cabeza. Todos los días me levanto muy temprano con el kikiriki del gallo que me sirve de despertador y después de asearme, me dispongo a desayunar en compañía de mi querido gato Lolo que se ha convertido en mi mascota y en mi sombra ya que en todo el día, no se separa de mí. Es bastante dócil y lo tengo bien enseñado, mientras preparo el café y las tostadas se vienen siempre a mi lado y la verdad como se despierta con mejor humor que yo, consigue que se me contagie y se gana algo de alimento. Se ha acostumbrado a esto y es un comilón compulsivo pasando de estar durmiendo enroscado como una bola a despertarse de un salto en cuanto huele algo de comida y viene corriendo a ver si me apiado de él y le doy algo. Es muy educado y me da las gracias a su manera dándome con la patita.

Cuando me ve cansada como ve veis en estos momentos, se queda quieto como de porcelana para no agobiarme. Lo tengo también reteque acostumbrado a  que no salte donde no debe dentro de la casa, se conforma con hacerlo subiéndose a los árboles, a las tapias.

Antes de empezar la jornada me recojo el pelo con la pañaleta para estar más cómoda y ligera. Como está llegando la primavera, prefiero ponerme mejor vestido que pantalones y empiezo mi trabajo que no es poco. Suelo ir primero al gallinero en donde las gallinas y el gallo y algún que otro pavo, me reciben muy contentos y todos listos para comer. Paso después a las madrigueras y al echar la hierba fresca y tierna, todos los conejos salen de su escondite para devorarla. Hoy he cogido uno que me ha parecido que estaba bastante criado y lo voy a preparar para el medio día con arroz, que es como más me gusta.

Cuando acabo de arreglar a todos los animales, recojo la hortaliza que necesito para hacer la comida y la pongo en mi cesta y ya me veis lo seria que estoy a estas horas. Parece que se lo he contagiado al gato, el pobre animal al verme con el conejo bien amarrado no se fía de mi ni un pelo.

Como he comentado el invierno ya se ha marchado y el sol empieza a calentar y mirad como me ha dejado las mejillas, encendidas. La mañana ha sido como siempre bastante intensa y el cansancio se acusa por todo el cuerpo, sobre todo por lo pies, que a estas horas ya no me caben ni los zapatos de los hinchados que están.

La vida la suelo hacer casi en la cocina que como veréis no tiene nada de extraordinaria, más bien abstracta y desproporcionada, como le ocurre a la lámpara que llega hasta el suelo, el reloj fuera de lugar, el paño de cocina luciéndose como si fuera un tesoro y el suelo bastante oscuro para mi gusto pero la verdad es que hace juego con pared y es bastante agradecido para la limpieza. La chimenea es de gran utilidad ya que en invierno hasta cocino en ella pero ahora con el buen tiempo, prefiero la hornilla tradicional.

viernes, 28 de febrero de 2014

Clases gratificantes

Autora: María Gutiérrez

Hace ya tres años que soy alumna del Aula  Permanente de Formación Abierta de la Universidad de Granada. El camino me lo abrió una amiga que llegó una mañana del mes de Septiembre a mi casa con unos impresos ya rellenos y fue tal la ilusión que trasmitía que parecía una colegiala a punto de empezar el colegio. Entre ella y mi hijo me animaron de tal manera, que al día siguiente  estábamos las dos haciéndonos la matrícula.

Al principio te preguntas, ¿qué me encontraré en el aula? ¿Me gustarán las asignaturas? ¿Habrá alguien de mis tiempos mozos? En fin, toda una serie de interrogantes propias de unas principiantes.

Las clases comienzan a las cinco de la tarde y la mayoría son bastantes  amenas. Algún que otro profesor  nos suelen alagar con nuestra actitud hacia su trabajo docente, comentándonos que les hacemos su labor más fácil y gratificante que los alumnos jóvenes ya que ven que nuestros intereses son otros, incluso aceptan de buen grado que algún que otro alumno dé una cabezadita durante la clase, tomándoselo como un exceso de concentración en la materia que se está explicando.

El gran apoyo del profesorado nos está ayudando para adquirir unos conocimientos que no teníamos y recordar otros que habían quedado mal aparcados. Nos están haciendo viajar a través del cuerpo humano con  Salud Integral como materia de presentación, adentrarnos en el arte, comprobar lo que nos han enriquecido todos los pueblos con sus culturas a lo largo de los siglos, conocer a fondo la historia de nuestra ciudad desde sus orígenes hasta el  momento actual, conocer mejor la conducta humana por medio de la psicología ofreciéndonos estrategias de afrontamiento al mundo que nos rodea y poder conseguir mayor calidad de vida y un largo etc...No podemos dejar de mencionar  los viajes y visitas culturales que nos han reforzado todo lo que estamos aprendiendo.

Creo que ha sido un gran acierto ya que este ambiente nos está enseñando a abrir los ojos  a infinidad de perspectivas y poder captar muchas cosas que nos rodean cotidianamente y son de bastante utilidad para llenarnos de más energía y sentirnos más jóvenes aumentándonos el deseo de encontrar nuevos caminos y disfrutar de todo lo que tenemos a nuestro alcance.

Desde estas líneas animo a toda persona que tenga cumplidos los cincuenta años y tenga ilusión por adquirir más conocimientos, amigos y experiencias. Son los únicos requisitos.

jueves, 30 de enero de 2014

Ventanas a la vida

Autora: María Gutiérrez
 
Tenía quince años cuando me cambiaron de colegio. El primer día de clase, estábamos en el salón de actos para la presentación del curso y allí mismo dio lugar toda la pesadilla que me quedaba por vivir. Los chicos que estaban sentados en la fila de atrás empezaron a tirarme del pelo sin esperarlo y ese sería el principio  de otros muchos abusos que caerían sobre mí. Cada vez que podían me molestaban y me dejaban atemorizado. Nunca llegaron a pegarme pero todo lo que me hacían me producía un tremendo terror.
Me sentía muy triste y agobiado, solo tenía ganas de llegar a casa y encerrarme en mi habitación a cal y canto. Me pasaba parte de la noche llorando siendo incapaz de concentrarme en los estudios. El hecho de tener que ir a clase se había convertido en un infierno, procuraba llegar con la hora justa para que estuviera ya el profesor y así evitar las molestias y humillaciones que me encontraba a diario.

Mis padres me veían triste, pero como yo no les contaba nada de nada, ellos no sospechaban qué me podía estar ocurriendo. Llegué con el tiempo a negarme a ir a clase, entonces decidieron hablar con los profesores y esto supuso un gran alivio para mí ya que gracias al apoyo que encontré tanto de unos como de otros, pude poner en práctica una serie de estrategias que me ayudaron para aprender a defenderme y conseguir  que no me molestaran más los típicos macarras de turno.

Después de una larga lucha, conseguí que me dejaran en paz, llegando a conseguir ser  alguien muy respetado. Con el tiempo me hice de un grupo de buenos amigos para salir y pasármelo bien. Creo que no me ha quedado trauma, al contrario he abierto las ventanas a la vida de par en par como dice la canción de Roberto  Carlos, dejando que entre su luz y el aire fresco y renovado.
Ahora todo lo veo de otro color, vuelvo a tener ganas de vivir y de sonreír.

domingo, 29 de diciembre de 2013

En busca de la felicidad

Autora: María Gutiérrez

¡Qué cosa tan rara y extraña es la felicidad!. Nadie  conoce el camino verdadero que nos  lleve hacia ella. ¿Dónde está?, ¿cómo encontrarla?. Vivimos en un mundo de prisas y agobios, no disponemos de un rato para la tranquilidad y el sosiego que tanto necesitamos.
No es lo mismo “ser feliz que estar feliz” viviendo lo más contentos que podamos, sin olvidarnos que sólo se viven momentos felices, no nos llamemos a engaños y confundamos las cosas…
Después de un mal momento, cuando llega el bueno, este te sabe a gloria y comprendes que aunque brevemente, se puede estar feliz. El problema de no encontrarla puede ser el no estar satisfechos con lo que tenemos, pasándonos la vida buscando la felicidad sin darnos cuenta  que la tenemos escondida dentro de nosotros y llevamos incorporados casi  todos los ingredientes como son  la familia, los buenos amigos, algo de dinero y lo más importante que no falte, la salud.
Todo será mucho más fácil si nos paramos a observar  un poco todo lo que nos rodea. Podremos comprobar que en los pequeños detalles hay grandes dosis de felicidad. Hay que trabajarla día a día, buscando todo los que nos llena, aprovechando las oportunidades que se nos presentan para estar preguntándonos, ¿qué es lo que realmente importa en la vida?. ¿Qué cosas nos hacen más felices?.  Aunque sobre gustos no hay nada escrito y a lo largo del camino según van pasando los años, no dejamos de sorprendemos como dejan de parecernos tan importantes algunas cosas del pasado para ahora estar felices con otras nuevas.
No hay recetas que nos den la felicidad, quien la busca sólo en lo material la encuentra sólo de forma efímera. Hay que conseguir llenarnos de buenos momentos intentando estar contentos con la mayor frecuencia posible. En fin, saberse feliz, sin olvidarnos de que no se trata de serlo sino de estarlo.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Las dos caras

Autora: María Gutiérrez

En este mundo existen infinidad de personas que van por la vida con doble moral, haciendo uso de los amigos cuando estos pueden dar provecho, olvidándose de ellos cuando ya no tienen nada que ofrecerte. Se valen solo de la mente aparcando los sentimientos y manipulan a los demás con total autonomía tomando las más injustas decisiones, haciendo uso del poder como dueños y señores de las personas que trabajan a sus órdenes, tratándolos sin ninguna consideración con continuos reproches y humillaciones levantando calumnias de todo tipo dirigiéndoles la palabra solo para ofenderlos y meterles miedo, catalogándolos como ciudadanos indignos, incompetentes y convencidos de ser los causantes y culpables de esta situación de crisis insostenible. También hacen uso del poder para proceder a despidos improcedentes sin importarles la situación en la que queda la familia, como a ellos esto no les afecta ya que tienen bien asegurado como llegar a fin de mes.

La mayoría de estos personajes, llevan incluida la doble personalidad guardando la piel de lobos y sacando la de corderos ante sus amigos ricos e influyentes. Ante estos usan un porte correcto, aparentando que son dóciles y sensibles, convirtiendo todo en un ceremonial importándoles solamente prosperar en el mundo de los negocios tomando fama y renombre, sea al precio que sea. Se muestran refinados y aparentes, inspirando confianza y cordialidad para poder conseguir sus objetivos.

Saben muy bien controlar sus impulsos, actuando con bastante prudencia haciendo uso del tacto y la delicadeza, hechizando con sus buenas palabricas estudiadas al máximo para poder demostrar que son personas dignas de reconocimiento y admiración, creando un ambiente bastante atractivo astutamente disfrazado de buena voluntad, inventando eventos, sobornando con espléndidos regalos y todo para conseguir los más altos honores y reconocimientos públicos y notorios. Piensan que cuanto más alto sea el estatus conseguido, mayor será la gloria conseguida. ¡Que lejanos quedaron sus humildes orígenes¡ ¡Qué vergüenza señores!

miércoles, 30 de octubre de 2013

Vamos a triunfar

Autora: María Gutiérrez


Ahora más que nunca me importa la vida. No quiero enterarme de cómo voy doctor, ya que en este momento, ni quiero ni puedo morirme. Mi camino se ha iluminado de nuevo al lado de mi nietecito, que hace que me sienta como un adolescente y me importe la vida más que nunca porque la verdad, el niño me necesita y tengo que dejarlo en el buen camino, con paso firme y marcial marcharemos codo con codo y nos reiremos del mundo entero…

Recogiendo pedazos de mi vida, he llegado a la madurez, por favor doctor se lo ruego, no me de malas noticias. La vida si nos paramos a mirarla, es un espectáculo para todos los públicos. Todo el mundo se las arregla para vivir y reír el mayor tiempo posible. ¿Por qué no yo? Si he salido de otros trances, también quiero salir de este. ¿Verdad que me comprende?. Últimamente  estaba viviendo en blanco y negro, pero este niño a puesto todos los ingredientes para verlo todo  de colores como el mismo arcoíris. Además mi mayor preocupación consiste  en que me encuentro en la obligación de sacarlo adelante como pueda, porque sus padres todo lo hacen a través de los consejos del libro de “criar niños”, y ahí no estoy de acuerdo en absoluto. ¿Cómo se las arreglaban antes las madres que la mayoría no sabían leer? No, no lo dejaré hasta verlo hecho un hombre.

Cuando llegue el buen tiempo, nos iremos de vacaciones al pueblo. Te harás buen amigo de Nono el perro, ya verás que juguetón es, sobre todo con los niños.

El tiempo va pasando y Pablito va cambiando a pasos agigantados. Ha dejado de reptar y ya gatea con bastante rapidez, tiene la suerte de que el suelo es de madera y le viene de maravilla. Las alfombras  que le ponen sus padres se están quedando de adorno ya que no para en ellas ni un segundo. A fuerza de intentos, ha conseguido amanecer y ponerse de pie en la cuna bien cogido a los barrotes para no caerse. ¡Que feliz se siente en sus desplazamientos! ríe y chilla como un loco. A mí me pone tan contento que hasta me atrevo a cantarle alguna que otra canción de las de toda la vida.

Ya ha dado sus primeros pasitos él solo. ¡Me los ha dedicado a mí! Refugiándose en mis brazos que lo esperaban para abrazarlo y apretujarlo con toda mi fuerza. Casi le hago daño con tanto cariño…

Pablito me llama “to”, cada vez que me lo dice se me hace la boca agua deseando que llegue el día en que me diga “abuelito,” ese día se me irá la cabeza.

Le he regalado unos zapatitos muy cómodos que le ayudan bastante en su caminar aún vacilante, refugiándose en mis piernas casi a punto de caer.

Querido niño, quiero recordarte que todo mi tiempo es para ti. Tengo prisa porque deseo contarte todo lo que te conviene saber, lo que yo tarde en aprender por tener la cabeza un poco dura y hasta quiero decirte  lo que no he sabido y he aprendido ahora contigo. Tu sin sospecharlo siquiera porque eres muy pequeño, me has enseñado mucho con tu inocencia, aunque aún no hables todavía. ¡Ay que gusto me daría oírte! ¡Qué ganas tengo de que llegue ese día!. Desde que corretea por toda la casa, no para de dar guerra, eso ¡guerra, guerra!. Pablito agarra todo cuanto está a su alcance para luego abandonarlo al minuto siguiente de haberlo explorado. Hay que comprender que está descubriendo todo lo que le rodea.
Cada vez va quedando menos para el verano. Veras como te enseño a correr por la plaza y calles del pueblo, de mi tierra en donde yo, soy yo. Daremos largos paseos y montarás a caballo conmigo. Contemplarás las montañas y las laderas. También disfrutarás de la huerta con sus esplendidos tomates, rodeada de hermosos árboles frutales y del agua pura y cristalina que llega del nacimiento como un regalo de la madre naturaleza.

Conocerás el mundo aldeano, también gozarás del cálido sol que aquí en la ciudad para poderlo ver, hay que sacar la cabeza por la ventana ya que lo que tenemos enfrente son casas rascacielos habitadas por multitud de personas que casi seguro nunca llegaremos a conocer.

Pablito mío, te prometo que llegaré a verte hecho todo un hombre.

sábado, 29 de junio de 2013

La belleza de una ciudad

Autora: María Gutiérrez


       La belleza,  ¡que palabra más bonita! ¿Cómo la podríamos definir?  La belleza es una cualidad presente en una cosa o en una persona que produce un placer intenso a la mente y a los sentidos. Santo Tomás de Aquino define lo bello como aquello que agrada a la vista. Se puede encontrar en ti, o en mí, o en cualquier lugar…

       Pensando en cosas bellas, como no pensar en Granada, una de las ciudades más bonitas del mundo cuya belleza no tiene igual, contando con un gran patrimonio histórico y monumental, representada por el monumento más emblemático de la ciudad como es la Alhambra con Sierra Nevada al fondo.

       Viajeros de todos los tiempos elevaron esta ciudad a la categoría de mito y por muchos ríos de tinta que hayan corrido sobre ella, aún nos queda todo por decir. Granada devora todo lo que tiene a su alrededor por su inmensa belleza.

Todo es posible en Granada.

En ninguna parte del mundo suena el paisaje como en Granada  (Manuel de Falla).

Ahora comprendo lo del ciego y Granada.

Para ver la más bella puesta de sol, hay que subir al Albaicín. El atardecer que se contempla desde el mirador de San Nicolás, es el más bonito de la tierra. (Bill Clinton)

Desde la Alhambra se mira el soberbio paisaje que presenta Granada…. Se comprende fácilmente el entusiasmo de los artistas que han llegado hasta aquí para recibir una nueva revelación de la “Belleza” de la vida. (Rubén Darío)

       Granada es una verdadera joya y pasear por sus calles y plazas, respirando tantos siglos de historia, hace que te enamores de ella. Cuenta con bastantes plazas pero para mí, la más emblemática es Plaza Nueva que a pesar de su nombre es la plaza más antigua de la ciudad. Ha sido y sigue siendo un verdadero foro de la vida granadina, la más viva y dinámica del casco histórico. Sirvió de escenario para grandes acontecimientos de Estado, como el traslado de los restos de Isabel y Fernando desde el Monasterio de San Francisco en la Alhambra hasta el descanso final en la Capilla Real, llenando la plaza con una pompa que con el testimonio de los testigos que lo presenciaron, no fue nunca más visto ni antes, ni después.

       Si venimos del centro nos encontramos al fondo con la iglesia de San Gil y Santa Ana, en donde se casó Mariana Pineda. A la derecha está el famoso Pilar del Toro y a la izquierda la casa de los Pisas. En el centro como no nombrar la Real Chancillería, sede de la Audiencia  Provincial de Andalucía.

       Es la plaza más cosmopolita con ese bullicioso ambiente, extraño frenesí que se respira en el constante transitar de sus muchas y variopintas personas, con sus bares y terrazas siempre llenos… Una plaza muy singular, punto de encuentro y de paso, inundada de sonidos, siempre vigilada por la Torre  de la Vela, con ese aire mágico que la envuelve tanto de día como de noche. No es una plaza solo para verla, sino para vivirla, despertándose los sentidos con sus vistas  únicas. Hay que quedarse un buen rato en ella dando paseos, sentándose un buen rato en ella tomando algo aunque tengas que pagar el sitio en el que estas, de verdad que merece la pena disfrutar de su gastronomía tanto en los días soleados de invierno, como en las noches calurosas de verano por el fresquito que baja de la Alhambra. De la fuente que la preside, podríamos decir que es una de las más bellas de la ciudad su agua refresca a todo el que quiera probarla, como dice la canción: “Me voy a la Plaza Nueva, a beber agua fresquita que es la que la sed me quita…”

viernes, 31 de mayo de 2013

El tiempo todo lo olvida

Autora: María Gutiérrez


     Siempre que la veo despierta en mi memoria la nostalgia de los años pasados, aquellos de mi niñez, cuando pasaba junto a ella en el corto de Loja con destino a Huétor Tájar, mi pueblo, para pasar unos días con la familia y disfrutar de todo lo que había en él.

     El destino ha querido que ahora viva al lado de ella, de la azucarera de San Isidro. Suelo pasear con bastante frecuencia por sus alrededores y el aspecto que ofrece, es bastante desolador. Todo se ve abandonado, solo hay calma y silencio, la única velocidad que queda es la del tren que al pasar junto a ella, parece querer tomar impulso para alejarse cuanto antes de la quietud de ese imponente edificio de ladrillo, que en su tiempo fue joven y lleno de actividad.

      A veces cuando encuentro la ocasión, hablo con algunos vecinos de toda la vida y me comentan que lo que fue un paraíso, ahora solo es un testigo mudo y simbólico que hace perpetuar el único pasado industrial brillante de nuestra ciudad. Algunos han sido trabajadores de la fábrica y por eso viven en la zona. San Isidro había sido como una ciudad pequeña, con casi todos los servicios necesarios, incluso con estación de tren y como prueba de su esplendor, se creó la barriada de la Bobadilla para que vivieran sus obreros.

   Hasta hace treinta años, sobre 1983, la Azucarera funcionó a pleno rendimiento con todas las dependencias repletas de hombres, trabajando día y noche en tres turnos, refinando la remolacha para obtener azúcar y alcohol. Todo ha quedado en el olvido, menos la torre que se encuentra ocupada por un estudio de trabajo de un arquitecto granadino. Hace algún tiempo se pensó en reconvertir la antigua fábrica en oficinas y viviendas. Más tarde en un centro de ocio. También surgió la propuesta de utilizar las instalaciones como observatorio agrícola de la vega, o como estación del Ave. Todo ha quedado en agua de borrajas.

       Como ciudadana pediría que no se dejen guiar por el mal gusto destruyendo el paisaje y que ¡Por favor, respeten la historia de Granada!

martes, 30 de abril de 2013

Los celos

Autora: María Gutiérrez


          Marcos y Laura eran la pareja perfecta, lo compartían casi todo, tenían los mismos sueños, deseaban conseguir las mismas cosas y llevar a cabo su proyecto uniéndose en matrimonio. Se habían casado muy enamorados, y desde el principio compartieron economía, tareas domésticas, diversiones, deportes viajes, etc…

          El tema de los hijos no entraba de momento en sus planes, porque según ellos, tenían que disfrutar de la vida, se consideraban aún muy jóvenes y ya tendrían tiempo de que llegaran más tarde. Con el paso de los años, llegaron los hijos Paloma, Daniel y Celia, los cuales crecieron en un ambiente lleno de alegría, risas, juegos, besos y abrazos. Era habitual escuchar a Laura comentar que eran muy felices viendo crecer a sus hijos.

       Marcos había sido hasta ahora el amor de mi vida, lo amaba con locura, teníamos una sintonía envidiable pero poco a poco todo fue cambiando. Comenzó a ver las cosas desde otra óptica, los celos salieron a flote y todo cambió de la noche a la mañana, no soportaba que estuviera más pendiente de los niños que de él.

          Al principio me alagaba que deseara tanto estar conmigo, pero poco a poco me fui cansando de esta aptitud y acabábamos en fuertes peleas. La situación fue a más y a más, acabando como el rosario de la Aurora, cada uno por su lado por culpa de los malditos celos. Sufrí muchísimo, para mí lo había sido todo, mi noche y mi día, mi gran amor de juventud. No dejaba de preguntarme, ¿por qué me había tenido que tocar a mí un marido celoso, siendo todo solo producto de su imaginación?

jueves, 21 de marzo de 2013

Utopía del consumismo

Autora: María Gutiérrez


                En los tiempos que corren, el consumo materialista está muy de moda. No nos conformamos con lo que tenemos, queremos más y más de lo que en realidad necesitamos y para ello, nos hipotecamos casi de por vida.
                Soñamos con vivir a tope, somos la generación de los “nuevos ricos”, del gasto continuo, de la exhibición del derroche, de lo quiero todo y lo quiero ya, la de papá dame, la de aparentar ser pudientes y tenerlo todo al alcance de la mano.
                La publicidad es nuestra mejor aliada que se encarga de ayudarnos a crear infinidad de necesidades que creemos imprescindibles para vivir más y mejor. Como niños nos dejamos guiar por sus tentadores reclamos a través de los ojos y los oídos, consiguiendo que caigamos  rendidos a sus pies y tengamos que consumir por consumir, sea al precio que sea.
                ¿Dónde quedaron aquellos tiempos en los que la felicidad la encontrábamos en lo más sencillo? Gastábamos con prudencia las pesetas de la época, en verano disfrutábamos como locos bañándonos en el rio y compartiendo con amigos y familia la tortilla de patatas y la carne empanada.
                Debe ser, que comprar el sofá cuando se podía y tener una tele y solo una que aparte de lo que se ahorraba  mantenía unida a la familia, no debía de ser mala receta porque todos vivíamos con menos dolores de cabeza, contentos y felices.

lunes, 11 de febrero de 2013

Las inquietudes de Antonio

Autora: María Gutiérrez

Estaba satisfecho y contento de su trayectoria dedicada a los demás. ¡¡No, no!! Todo esto era mentira. Sentado  cómodamente en un sillón del lujoso salón de su mansión, heredada de sus padres Antonio hacía  un recuento de su vida que transcurría entre diversiones, viajes y buenas comilonas. Le importaba un comino que hubiera gente viviendo en la más extrema pobreza, todo lo justificaba con que eran poco luchadores, tanto ellos como sus antepasados.

 Sumergido en esta reflexión, de pronto le invadió una inmensa tristeza, viéndose  vacío y perdido a la vez. El sudor  y el frío ocuparon todo su cuerpo. El grito de un niño y el golpe en su cabeza de un balón, hizo que despertara de aquel  horrible sueño en el que se encontraba metido. Se había quedado profundamente dormido sentado en un banco del patio, viendo jugar a sus niños al fútbol. Ese día había andado más de lo habitual, yendo de acá para allá con el objetivo de siempre, ¡¡qué no le falte a los niños de nada!!. No puede ser que me quede dormido en cualquier sitio, los años no perdonan, ¡¡Ay!!. Me estoy haciendo mayor, me acostaré más temprano para descansar mejor.

Esta inquietud por ayudar a los niños más necesitados, le venía desde muy joven. Él tuvo la suerte  de criarse en medio de una buena familia, para más a su favor, numerosa. Pasó su infancia en un pueblecito muy pintoresco de la costa, por lo que los veranos sobre todo eran estupendos, disfrutando de la playa día a día y del entorno tan privilegiado que tenían.

En su casa, se respiraba un ambiente bastante religioso lo que le ayudó a ser monaguillo y más tarde catequista.

Antonio iba creciendo, convirtiéndose en un muchacho de mediana estatura, fuerte, alegre y muy extrovertido con unas ganas inmensas de hacer algo útil en la vida. En estos años de juventud, había ido reuniendo todas las herramientas necesarias para emprender una nueva vida lejos de la familia. Tenía las ideas muy claras. Cada vez que lo pensaba, se le iluminaba el rostro y se frotaba las manos de alegría, estaba muy convencido de lo que quería, la vida pasaba ante él con inmensa claridad.

Lo dejó todo y se marchó muy animado, iba al encuentro de su destino. No tenía duda de su vocación religiosa y su entrega a los niños más desamparados.

Era consciente que le esperaba un duro y largo camino que recorrer, entrañando infinidad de dificultades pero intuía que resistiría. Sus padres, le habían enseñado a ser fuerte  y valiente y aunque se viera envuelto en  multitud de problemas y dudas, procuraría disponer de las armas necesarias para vencer los obstáculos que salieran al paso.

Comenzaría  su andadura con los Hermanos  Agustinos, en donde recibiría la formación  reglamentaria, pero allí no encontraba  lo que a él tanto le inquietaba.

Una fría mañana del mes de Diciembre, hace casi sesenta años por fin llegó lo que andaba buscando. Se le abrieron las puertas de par en par de la “Ciudad de los Niños”. Trabajo: interminable; horario: jornada intensiva; sueldo: la cooperación. La oferta era tentadora, no podía dejarla escapar.

Allí le esperaba una gran labor que desempeñar, dedicándose  en cuerpo y alma a trabajar como un honesto “Obrero de María”, ayudando a los niños que por circunstancias de la vida se encontraban en situación de abandono por parte de la familia y allí habían encontrado su hogar.

El hermano Antonio, tomando la ciudad de Granada con sotana incluida, se  le vería por cualquier lugar de la misma, gastando los zapatos como el que más, yendo a la caza y captura de un donativo para ayudar a cubrir las necesidades de sus niños. Ha vivido durante muchos años, un auténtico maratón recorriendo comercios, bancos y oficinas, entregando calendarios  de bolsillo, esperando recibir  el donativo esperado, porque  él no obliga a nadie a que sea caritativo.

Ahora que ya pasa de los ochenta es  más normal verlo en el autobús, comenta que ya no puede andar tan de prisa porque le dan mareos, ¡¡cosa de los años!!, pero  que con sus pasos más cortos y sosegados el pro- grama de trabajo sigue  siendo el mismo. Le da igual que haga frío o calor, que salga el sol o esté lloviendo, opina que la dedicación a los niños, no es cuestión de edad.

No falta la gente de mal gusto que se atreve a insultarlo, dudando del destino de las aportaciones, aunque él nunca se enfada ni se lo toma a mal, al contrario, te invita a que vengas a poder comprobar las infinitas necesidades que están esperándolas. En agradecimiento cuando recibe algo, se frota las manos de alegría y dice: ¡¡ a la buchaca , a la buchaca!!.

En reconocimiento a su dilatada labor en ayudar a los niños más necesitados, ha sido recientemente  condecorado con la “Medalla  de oro de la ciudad de Granada”, premio muy merecido.

viernes, 18 de enero de 2013

El ermitaño

Autora: María Gutiérrez


Diego era uno de los empresarios más fuertes de la ciudad. Cuando lo conocí, hace casi veinte años, ya lo tenía casi todo. Era un hombre fuerte, dispuesto a trabajar de sol a sol sin reparos, para alcanzar el éxito y la fama deseada, convencido de que este era su destino.Venía de buena familia y había nacido con el virus de la grandeza, por lo que sus  expectativas  tenían  que ser a lo grande.

Trabajar con él no era nada fácil ya que había que hacer las cosas a su modo o te ponía de patitas en la calle. Diego nunca podía equivocarse, pero bajo aquella irritable envoltura, había una persona dispuesta  a dar siempre la vida por los demás. Era capaz de entregarte el alma si lo consideraba necesario. Le gustaba ser implacable, pero jamás dejó de lado a ningún amigo.

Su mayor vicio seguía siendo el trabajo, justificando su dilatado horario por el bien de la empresa, a costa de tener desatendida  a su familia. De vez en cuando, comentaba que iba a tomarse un descanso para disfrutar de unas vacaciones merecidas, pero ese día nunca llegaba ya que el tiempo pasaba y el trabajo aumentaba cada vez más.

Me di cuenta  que Diego estaba enfermo de ambición, ya no podía parar su gloria, quería más y más dinero. Llegó a conseguir todo lo que había deseado a cambio de ser un esclavo del  Rolex que portaba siempre en la muñeca izquierda, encerrado  a cal y canto en su despacho, mientras la gente normal  disfrutaba tranquilamente en casa con la familia.

Cuanto más tiempo pasaba con él, más cuenta me daba de cómo se iba hundiendo como persona. Su matrimonio como era de esperar  se vino a pique. Perdió el sentido del humor que tanto le caracterizaba, la chispa había empezado a fallarle, se sentía cada vez más vacío, lo tenía todo y nada a la vez. Llegó a tocar fondo y a temer por su vida. Poco a poco fue disminuyendo el ritmo trepidante que había llevado tanto tiempo, llegando a confesarme que ya no podía con el trabajo, que se le hacía cuesta arriba y no podía con él.

No había trascurrido mucho tiempo, cuando tomó una decisión firme y contundente, abandonar la empresa. Repartió sus bienes entre sus familiares y lo dejó todo. Necesitaba  darle un cambio a su vida y empezar a sentirse de nuevo vivo. Se echó al monte y eligió como hogar una ermita  perdida  en medio de las montañas, llevando lo poco que necesitaba  en una mochila  que sería por mucho tiempo, su única compañía. Para él era el lugar perfecto en donde poder descargar una mente sobrecargada e irse llenando de nuevo de energía y vitalidad.

Lo volví a ver al cabo de los años y lo encontré muy sereno. Me contó que tan pronto prescindió de grandes placeres, empezó a disfrutar de las cosas más sencillas, como ver  el cielo estrellado o tomar tranquilamente el cálido sol. Mira Juan, allí llevo una vida totalmente austera, pero muy gratificante. Cuido de la ermita y comparto mi alegría con las personas que  se acercan por allí para rezar y respirar a pleno pulmón.

  Hay quien se atreve a preguntarme cual ha sido el motivo que me ha llevado a tomar este estilo de vida, a lo que les contento que estoy en el lugar perfecto en donde mi alma puede empezar a sanar y en donde encuentro una inmensa paz -. Lo encontré mucho más alegre y espontáneo, su obeso cuerpo se había transformado en fuerte y delgado. En su rostro relucía la salud y el bienestar. Me dijo que desde que había cambiado sus hábitos, la felicidad había entrado plenamente  en su vida. Practicaba el yoga todas las mañanas y andaba a diario por aquellos senderos  que le permitían respirar el aire puro y limpio de las montañas.

“Me alimento de lo que  da la madre naturaleza y mira que bien me sienta” me dijo. Vivo cada día como si fuera el último. Recuerda  Juan el problema que tenía –por  más dinero que tuviera nunca estaba satisfecho, no era feliz. En el fondo no era  yo era nada más que codicia, como le ocurría al rey  Midas, que quería  que todo lo que tocara se convirtiera en oro. Ya no me alimento del pasado, mi meta es vivir con más significado, realizando mis sueños y hacer con mi vida, mucho más de lo que había hecho hasta ahora. Me considero un ermitaño del siglo XXI, eso si, hago lo posible por ver a mi familia por Navidad. Es el camino que libremente he elegido y en el que me siento crecer cada día como persona. Me considero un ermitaño del siglo XXI. Hago por ver a mi familia por Navidad.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Una situación milagrosa


Autora: María Gutiérrrez

Llevo cincuenta años viviendo en este mundo, soltera y sola. No he encontrado a nadie hasta ahora que me llene lo suficiente para dar un paso firme hacia adelante y formar una familia.

Creo que de una manera no consciente he elaborado una serie de defensas para llegar a esta situación. Trabajo como administrativa en una importante empresa multinacional recibiendo todos los meses una nómina que me da para vivir de forma desahogada.

Recientemente me he cambiado de casa. Ahora vivo en otra zona más céntrica y con bastante ambiente, pero sigo sin encontrar a nadie con quien charlar, salir, ir de compras u organizar algo. Tampoco me ilusiona coger el coche y perderme en algún lugar o ir libremente de un sitio a otro y conocer gente nueva. En alguna ocasión, he intentado relacionarme con chicos pero lo he pasado muy mal porque me he sentido rechazada. Creo que no me encuentran atractiva, mi cuerpo ya no es el de una chica de veinte. Con el paso del tiempo he ido engordando y me he puesto redondita, achacándoselo al cambio hormonal.

Nunca pensé que iba a llegar el momento en el que me preocupara por mi peso. He decidido que voy a empezar a cuidarme un poco más. Mi cuerpo es lo único que tengo a mi cargo y ¡aquí estoy!, dispuesta a ocuparme de él al precio que sea.

Menos mal que estoy más sana que una manzana y por ahora esto cuenta bastante a mi favor. Me he puesto manos a la obra y ya llevo un tiempo practicando mi nueva vida sana, pero los resultados no son lo rápidos que yo esperaba.

Sin esperarlo, de pronto todo ha cambiado. Un anuncio en televisión de una crema reductora ha obrado el  ¡milagro!. En tres semanas, mi silueta ya no es la de antes. Me veo mucho más esbelta, con menos celulitis en los muslos y con una cinturita  de avispa. Esto ha sido un golpe de “varita mágica” que me ha devuelto a mi juventud perdida.

He vuelto a ponerme bikini y a lucir palmito. He notado como me han mirado al pasar y les he oído decir: ”mira que tranquila va paseando sin complejos ese cuerpo de tonelillo que se le ha puesto con el paso de los años. Esto me ha hecho reaccionar y volver a la realidad y ser consciente de que el tiempo ha ido dejando su huella y que también de ILUSIÓN se vive.

jueves, 15 de noviembre de 2012

¿Quién será esa persona?

Autora: María Gutiérrez


Hacia un calor tremendo propio del mes de Julio por lo que Mely no se atrevía a salir de casa hasta bien caída la tarde que el ambiente se hacia un poco más soportable e invitaba a salir a dar un paseo.

Durante varios días coincidió en el camino con una señora de unos cuarenta y pocos años más bien metidita en carnes que al pasar junto a ella le daba unas buenas noches con bastante amabilidad. No recordaba haberla visto antes por la zona, y así noche tras noche hasta que llegó a preguntarse ¿Quién será esa persona?. La semana pasada coincidí con ella en el autobús pero era una hora punta y venía repleto de gente por lo que no pudimos saludarnos. La observé lo poco que la falta de espacio me dejó y la noté seria y como bastante preocupada, iba en su mundo pensando en sus cosas…..

He vuelto a coincidir con ella en la terraza de un bar, esta vez era lejos de la zona, estaba acompañada de un chico al parecer más joven que ella, charlaban tranquilamente mientras tomaban algo. Desde mi mesa los veía muy contentos y animados.

Con el paso del tiempo, hemos llegado a conocernos y a hacernos amigas aparte de vecinas. Creo que hay buena empatía entre las dos ya que ha llegado a confesarme sus más íntimas confidencias.

Su marido y ella llevan vidas muy independientes. Para Marta, su trabajo representa un gran aliciente profesional y él, aunque trabaja en algo menos brillante, gana un sueldo que con el suyo les permite vivir bien. Se conocen desde niños y se casaron muy jóvenes (de penalti), ahora tienen dos hijas que son la alegría de la casa.