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jueves, 23 de febrero de 2012

No se cuenta no se sabe

Autor: José Manuel Martín Valverde

La tierra era un lugar frío y porqué no decirlo, también oscuro, claro está que todo funcionaba como estaba estipulado, la vida seguía su ciclo, nacer, crecer, reproducirse y como parte final morir.

En el aire flotaba desde siempre unas pequeñas nubes cálidas, sin forma definida, sin cuerpo solo destellos de luz y calor vagando según los caprichos del viento, recorriendo el mundo sin limitaciones pero sin tocar tierra firme.

No se cuenta no se sabe, pero una de estas formas consiguió meterse en el cuerpo de un hombre y con su nuevo estado nació el sentimiento. Este ser elegido se lo ofreció al resto de nebulosas que siguieron su ejemplo y tomaron cuerpo de hombre y de mujer. Y el mundo se llenó de calor, se cubrió de todos los colores, los sonidos tomaron ritmos y de vano ruido se convirtieron en melodías y este planeta continuó con su inevitable ciclo… pero ya el ser humano no viviría solo.

domingo, 22 de enero de 2012

A mí me da igual, me da lo mismo (2ª parte)

Autor: Jose Manuel Martín

Pero no era cierto y un día … al llegar Jorge de su partida de los domingos con sus tres copas de mas, se encontró a su esposa desnuda pisando un gran charco de agua y jabón,  su rastro se perdía en la puerta de entrada al baño.

El se sorprendió pero en seguida se rehizo.


-    Elena ¿Qué diablos haces desnuda? Y mira como lo has puesto todo. Anda tapate que ya no estás para lucirte.
Ella lo miraba sin decir ni una palabra, pero su rostro reflejaba satisfacción. Y después de que lo viera sentarse en su sillón cara al televisor y dando el asunto por zanjado.
Elena se acercó con su cuerpo húmedo y le dijo:

-    Después de tantos años ya no te debo nada. Así que hoy me voy y no volveré. Los niños son mayores, lo hablé con ellos y están de acuerdo con migo.
Jorge sin apenas mirarla le replicó.
-    Elena deja de chochear y decir sandeces, ¿A dónde vas a ir?. Y le dio más voz a la tele.

-    De viaje, y si hubieras prestado atención sabrías mis gustos y preferencias, pero ya…

Y se quedo a media palabra, sabía que no le prestaba atención y se metió en el cuarto, a repetírselo de nuevo a las cuatro paredes.

A los cinco minutos él se dirigió hacia  la puerta del dormitorio con ganas de reprocharle, de echarle en cara, pero no encontraba nada en su cabeza con lo que desmontar la decisión de Elena.

Al acercarse resbaló con el charco de agua y cayó de espaldas contra el suelo y su enfado fue en aumento.
-    ¡ Estás loca y se te ha ido la cabeza! Y que sepas que si te vas… si te vas… ¡no volverás a esta casa nunca más! ¡no te daré ni un céntimo!

Elena salió del cuarto y lo vio sentado en el suelo, sonrió y le dijo “ me da igual me da lo mismo” y con una pequeña bolsa de viaje, un vestido ligero, sus zapatos planos y un ejemplar del libro “ mas allá del jardín” salio de la casa cerrando la puerta muy despacio.